Jaime I
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Jaime I
Llamado el Conquistador. Rey de Aragón, de Mallorca y de Valencia, conde de Barcelona, de Urgel y señor de Montpellier.
Fue rey de gran carácter y una fuerte personalidad, como se ve en su propia crónica y en las descripciones que nos han dejado otros autores, en particular Desclot.
Entre sus cualidades morales sobresalen dos: su generosidad y su fidelidad a la palabra empeñada.

Religiosidad y belicosidad se entremezclan en su personalidad, fruto de su crianza y educación entre los templarios, de forma que considera su espíritu cristiano al servicio armado de la cristiandad, plasmado en la lucha contra el Islam. En su vida y sus empresas vemos también la fe, el providencialismo y la devoción mariana, como testimonian las numerosas mezquitas transformadas en templos cristianos y consagradas a María.
Su valentía y orgullo también forman parte de su personalidad, visible en el episodio de sacarse él personalmente la saeta que le atravesó el hueso del cráneo; el orgullo de su familia, conservado hasta su vejez; su sensibilidad, visible en el episodio de la golondrina que anidó en su tienda, las lágrimas derramadas al conquistar Valencia y tantos episodios, que no son incompatibles con la crueldad, como cortarle la lengua al obispo de Gerona. Fue un gran creyente y un gran pecador. Monarca longevo, falleció a los 71 años, tras sesenta y tres de reinado, que coincide con la época del apogeo medieval.
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